Ricardo Molina (Puente Genil, 1917 - Córdoba, 1968)

Nació en la casa nº 9 de la calle de la Plaza de Puente Genil el 28 de Diciembre de 1.917, falleciendo en Córdoba el 23 de Enero de 1.968, pudiéndose haber esperado mucho más de su privilegiada inteligencia, ya que murió joven.

Terminó en la Universidad de Sevilla la Carrera de Filosofía y Letras, tradujo a Chateaubriand, Claudel, Gide, Aragón, F. Jammes..., forma con Pablo García Baena, Juan Bernier, y Mario López, el grupo de poetas que lanza "Cántico".

Las notas que conformarán sus señas de identidad poética son: afán vital, profundo sentimiento de la naturaleza, sensualidad y, sin caer en la contradicción, tonos y notas de matiz culturalista; de ahí que los temas que se han venido señalando como habituales en él sean el amor, la naturaleza y los sentimientos religiosos. Todo esta ya en El Río de los Angeles (1945). Cancionero (1947), Regalo de Amantes (1947) y Elegías de Sandua (1948). Molina presta tributo a la poesía clásica amorosa española así como a los poetas prerrománticos. En 1949 recibe el premio Adonais por Corimbo. Publica La Casa (1966), A la Luz de cada Día (1968), postumamente se publicarían Psalmos y Homenaje, (1974).

Fotografía de Ricardo Molina

Pero su capacidad creadora no se agotó en la poesía: obras ensayísticas como Osio en Córdoba y su época, Córdoba gongorina (1962), Córdoba y sus plazas (1963), Tierra y espíritu (Glosario andaluz) (1965), son resumen de historia, folklore, paisaje. Su atracción por el mundo del flamenco desde la infancia se refleja en Mundo y formas del cante flamenco (1963) en colaboración con Antonio Mairena. Cante flamenco. Antología (1965), Misterios del arte flamenco (1967) y artículos de similar tema se publicarían en forma de libro: Obra flamenca (1977) y Cantes y cantaores cordobeses (1977). De Ricardo son también los textos de la grabación que hizo Mairena sobre La gran historia del cante gitano andaluz (1966). Hasta una guía turística de Córdoba llegó a escribir.

Contó Ricardo con la amistad de quienes llegarían a figurar en los manuales de literatura: Gerardo Diego lo llama viejo amigo; Dámaso Alonso solicitó su compañía para los recorridos filológicos por tierras de la "Andalucía de la e"; Guillén le escribe desde Wellesley, Rejano desde México...Cuando los "novísimos " vislumbran un nuevo concepto de poesía, los de Cántico y Ricardo Molina con ellos le mostrarán un camino ya iniciado.

M. J.P.H.

El Grupo Cántico

En 1940, concluida la guerra española, se encuentran dos amigos estudiantiles, Juan Bernier y Ricardo Molina. Ávidos de creación: música, pintura, poesía..., frecuentan los discos y las charlas del profesor del conservatorio cordobés Carlos López Rozas.

Fotografía de algunos miembros del Grupo Cántico
Algunos miembros del grupo Cántico junto a Dámaso Alonso

 

Un día de agosto de ese año. Pablo García Baena es "descubierto" por Bernier en la Biblioteca Provincial. Por aquellos días ya se había hecho amigo de los bibliotecarios que le consientan llegar hasta los estantes del llamado infierno, donde se guardaban los libros entonces prohibidos. Pablo García Baena acude, junto a su amigo el pintor Ginés Liébana, a la cita siguiente en torno al viejo profesor. Y procedente de otra tertulia melómana "la de la pianola" se les unirá Julio Aumente.

Dos años después nos encontramos a Pablo y Ginés preparando una adaptación teatral del "Cántico espiritual" de San Juan de la Cruz, es entonces cuando se les une Miguel del Moral. Para completar la revista "Cántico –cinco poetas y dos pintores- solo falta Mario López, y un día de 1943 conocen al poeta en casa de Camilo, obligada estación en los paseos literarios y tabernarios.

"Cántico se vincula, además a los poetas de "veintisiete": Se publican poemas de Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda, y el "Celeste Córdoba enjuta" del romance lorquiano dedicado al arcángel San Rafael.

De "La fábrica de luz" Manuel Gómez Hidalgo

a- a A+

Comparte en redes sociales